lunes, 30 de julio de 2007

hola soledad...




soledad espera

soledad no llega tarde

soledad es desinteresada

soledad es sutil

soledad siempre esta de gris y no le importa el momento

soledad no es la ausencia de gente, amigos, familia...hay personas que siempre están acompañadas pero...se sienten tan solas.

que eres soledad?...eres tan emocional, eres...la ausencia de...amor?

soledad es tiempo

soledad no se estresa

soledad es nostalgia, es distanciamiento...pero siempre esta ahí esperando...

soledad es paciencia

mi soledad es descanso...

jueves, 19 de julio de 2007

hambre

quiero expresarme y a la vez
ser anónimo,
que nadie se tome el tiempo,
de pensar en mi...
porque precipitarse con detalles?
encontrar lo necesario basta,
para poder olvidar....
hay tantas cosas que quiero olvidar...
de que sirve el recuerdo,
si solo trae nostalgia...
...
...

viernes, 6 de julio de 2007

Amistad o.x

Estos últimos días me e dado cuenta del verdadero significado de la amistad, o algo asi, mediante otras personas, y el anécdota dice así:

*Una chica se iría de viaje a un lugar muy lejano, lo tenia planeado desde hace mucho tiempo, y todos sus "amigos" lo sabían, y paso el tiempo tan flexible como siempre, tan indiferente, y llego el día en el que la chica iría por ultima vez a la escuela con sus compañeros.

Entonces todos sus "amigos" planearon hacerle algo especial para que ella los recuerde y no los olvide jamas...y le hicieron una despedida! al terminar las clases fue todo muy especial con bocaditos y fotos, todos lo disfrutaron algunos por los bocaditos, otros porque no tenían nada que hacer y otros en verdad se despedían de ella, pero hubo un detalle :o..aun faltaba cierto tiempo para que ella se fuese definitivamente.

Pareció no bastar la despedida anterior así que rápidamente se organizo otra en los aposentos de uno de los "amigos", el tiempo paso de nuevo y cierto día le hicieron una llamada a la chica para hablarle sobre su propia despedida! pero ella no contesto lo único que se pudo interpretar luego de varias llamadas fue un : no estoy, no tengo tiempo, no, no...eso no estaba bien porque diría esos?...si somos sus "amigos".

Algunos dijeron que se joda pero otros no, a pesar de que la chica los seguía choteando ellos decidieron hacerle un regalo y muchos estuvieron de acuerdo...pero otros no....pero por que? y pensar que ellos también estuvieron en parte de "amigos", parece que la amistad también es un poco flexible cuando no es verdadera, quizá los que siguen intentando despedirse de la chica quieren pensar que son sus amigos, pero la chica que pensara? alguien sabe? alguien pregunta?..no, solo se dedican a hacer el regalo, quedara en la conciencia de aquellos que no quisieron hacer el regalo, quienes son peores ellos o la chica...bueno el tiempo pasara de nuevo...tan flexible.

domingo, 1 de julio de 2007

Dias Grises x)


Desde que tengo uso de la razón muchas cosas podrían hacer que recuerde Lima: las combis, los CD's piratas, las caras preocupadas, la gente con sueño, etc. Pero de tantas cosas ninguna se compara al invernal cielo gris que cubre nuestro entorno desde entre mayo y junio, de 6 am a 6pm...son días sin nubes, días sin sol, son días grises.


...


Me gustan esos días !! xD

miércoles, 27 de junio de 2007

Solo...un poco de paciencia

Tips para ser menos triste de lo normal:

-Ser indiferente a lo cotidiano.
-Aprender a decir que no.
-Nunca confiar completamente en alguien.
-Siempre pensar "que es lo peor que podría pasar".
-No llevar las emociones al extremo.
-Pensarlo 3 veces antes de decir o hacer algo.
-Pensar siempre en las consecuencias.
-No preocuparse mucho por cosas que al fin y al cabo siempre terminaran.
-No creer todo lo que te dicen.
-No confiarse con un buen comienzo.
-No sensibilizarse con problemas ajenos.
-Evitar abrirse demasiado hacia otra persona.
-Nunca dejar de lado factores que influirán en el futuro.
-No tener pensamientos idiotas como: nadie me quiere, el mundo esta en mi contra, etc.
-No dejarse influir.

*esta lista puede cambiar, aumentar o disminuir su contenido nada es seguro en su totalidad.

sábado, 7 de abril de 2007

Sicología del gallinazo*



El gallinazo es un animal de costumbres honestas. Al clarear el sol, cuando Febo aparece y diluye la neblina limeña desde los Andes, cuando tras la cima de los cerros asoma su redonda cabeza, medroso y avisor como la de un palomilla que se trepa al muro de un huerto pródigo en higos, al amanecer, en suma, el gallinazo se desentumece en el añoso sauce llorón de los pequeños islotes del río. Allí, en el sauce el gallinazo y su hembra han pasado la noche. El parlotear de los pajarillos despierta a esta negra pareja que estira la alas como un universitario en vacaciones y luego se aventura con fruición en el piélago azul. Vuela, vuela, vuela. Asciende y ausculta la tierra. Agita las alas, ace una curva llena de "una gracia leve" y va a aterrizar en la enramada del Camal, donde ya están reunidos los camaradas. Allí se orienta. Un gallinazo pollo, ágil, alborozado y juguetón, da la noticia del dia, como si dijéramos, el Momento Político, la prensa diaria , lo que mas interesa a los gallinazos:

-Allá, dice, en la orilla del río, sobre el basural que nos quizo quitar el doctor Curletti, hay una vaquilla muerta ¡Bien muerta, yo la he visto! Ayer un señor de gorrita la hizo sacar del matadero. ¡Vamos, vamos pronto!...

Los gallinazos en una nube sombría, cual humo de chimenea, se difuman e el cielo. Hacen cuervas cada vez más estrechas y ¡tus-tus-tus! van a posarse en el montículo. El lugar del banquete es "el montón", la basura, el elemento que tanta importancia tiene en las elecciones criollas. Allí se han vaciado en un gran movimiento biliosos los vientres y las bocas de las carreteras de baja-policía: latas, jarros, espumaderas, platos rotos, "tongos" sin viseras, zapatos viejos, una jaula de canarios, trozos de botellas, canastas, hojas de coles, una escoba trunca, cáscaras de plátano, papel de estrasa, calcomanías, pedazos de periódico, un caballito de madera decapitado, huesos de paltas y un almanaque de Bristol. Una nube de moscas en la atmósfera del mundo que es un basural. Dos perros sarnosos, como bohemios o como esos borrachitos que piden pesetas, que han sido decentes y que han estado con uno en el colegio, husmean, roen, medran y se rascan, tratando de parodiar la vieja fábula: "Este era un sabio que un día..".

En medio de tan pintoresca miseria está la vaquilla, la gentil ternera de ayer, sin piel, con los ojos desorbitados y trágicos y las tripas al aire como si en un arranque de abnegación estoica quisiera ofrecer al mundo sus entrañas -bellos símbolo de la carne de vaca- o como Madame Butterfly, después de ponerle al chico las banderitas. La manada de gallinazos llega ¡tus-tus-tus! Uno se dirige por instinto a los ojos porque recuerda el cuento del gallinazo que cayó en la trampa orgánica que le preparó la mula cuando se hizo la muerta. Prefieren los gallinazos en los cuadrúpedos yacentes, las tripas, las cuales buscan el mismo interés y comen con la misma fruición que los negros de choncholi.

Ambiciosos, incultos y sin sentido moral, olvidan pronto que tan grande banquete se lo deben al gallinazo joven que les dio la noticia.

Riñen, se atumultan con el pueblo, en una jornada cívica hasta se produce escándalo, el fenómeno social. Tres viejos y fuertes gallinazos picotean a su gusto al joven gallinacito abnegado que los a traído. Pero ¡oh justicia divina! Hay un juez para todo. El Destino manda. Y el Destino, la justicia del gallinazo, es el palomilla.

Cuando están los gallinazos en lo mejor de su banquete, cuando aquello que era en el Camal academia serena, cónclave prudente, consejo circunspecto, república platoniana, se convierte en cuatro de febrero, cuando los gallinazos expulsan al joven pollo y se creen dueños del mundo, ¡zas! la gran pedrada del palomilla y la gran ala rota del gallinazo. Cobardes y medrosos los que gustaban y compartían el festín con el herido, abandonan el festín y gallinazo. No faltan dos o tres que, hambrientos aún desafían el peligro, pero una vez conseguida la piltrafa de la ternera muerta, fugan como si fueran hombres...

El infeliz herido cojitranqueado pretende huir. ¡Ah, la tragedia del pobre gallinazo! Ya sabe él si se deja coger la que le espera. Huye arrastrando su dolor y su ala rota cual nave con la vela quebrada por la tempestad. No grita, no implora. Él conoce a sus compañeros y se conoce a si mismo. Él, en la condición de los otros, tampoco volvería a prestar auxilio al herido, mientras estuviera presente el palomilla protervo. Se convence de que toda lamentación es vana, todo grito sin eco, toda piedad estéril y llorando su desgracia, azorado, sin finalidad política, se oculta en un barranco entre zapatos viejos y latas de kerosene Luz Brillante. Cuando el corazón en un puño y el alma en un hijo se cree oculto -y quizá si lo está- salta a un compadre gallinazo, canalla, vil, felón, y comienza a revolotear sobre el escondite para llamar la atención del palomilla que se da cuenta, porque para algo es zambo y para algo su padre a sido presidente del club: conoce la traición. Entonces se oye la voz trágica, el grito de victoria del granuja que levantando al gallinazo por el pescuezo, como un trofeo, exclama:

-Ya cayó uno, Eleuterio. ¡Ya cayó uno!...

Y le atiza un patada.

Los otros compañeros no han echo sino ponerse a fojas, humanamente. Analizando la cuestión en el terreno positivista, los otros tienen razón. Cada Cristo que cargue con su cruz, dicen ellos.

Así esperan que el palomilla se marche con su víctima y tornan a los postres. Ni un comentario, ni una lamentación sobre el amigo herido, preso o quizá muerto por la precocidad criminal del palomilla. Como todos son cómplices de tan filosófica cobardía, acuerdan callarse...

Sicología del gallinazo*



El gallinazo es un animal de costumbres honestas. Al clarear el sol, cuando Febo aparece y diluye la neblina limeña desde los Andes, cuando tras la cima de los cerros asoma su redonda cabeza, medroso y avisor como la de un palomilla que se trepa al muro de un huerto pródigo en higos, al amanecer, en suma, el gallinazo se desentumece en el añoso sauce llorón de los pequeños islotes del río. Allí, en el sauce el gallinazo y su hembra han pasado la noche. El parlotear de los pajarillos despierta a esta negra pareja que estira la alas como un universitario en vacaciones y luego se aventura con fruición en el piélago azul. Vuela, vuela, vuela. Asciende y ausculta la tierra. Agita las alas, ace una curva llena de "una gracia leve" y va a aterrizar en la enramada del Camal, donde ya están reunidos los camaradas. Allí se orienta. Un gallinazo pollo, ágil, alborozado y juguetón, da la noticia del dia, como si dijéramos, el Momento Político, la prensa diaria , lo que mas interesa a los gallinazos:

-Allá, dice, en la orilla del río, sobre el basural que nos quizo quitar el doctor Curletti, hay una vaquilla muerta ¡Bien muerta, yo la he visto! Ayer un señor de gorrita la hizo sacar del matadero. ¡Vamos, vamos pronto!...

Los gallinazos en una nube sombría, cual humo de chimenea, se difuman e el cielo. Hacen cuervas cada vez más estrechas y ¡tus-tus-tus! van a posarse en el montículo. El lugar del banquete es "el montón", la basura, el elemento que tanta importancia tiene en las elecciones criollas. Allí se han vaciado en un gran movimiento biliosos los vientres y las bocas de las carreteras de baja-policía: latas, jarros, espumaderas, platos rotos, "tongos" sin viseras, zapatos viejos, una jaula de canarios, trozos de botellas, canastas, hojas de coles, una escoba trunca, cáscaras de plátano, papel de estrasa, calcomanías, pedazos de periódico, un caballito de madera decapitado, huesos de paltas y un almanaque de Bristol. Una nube de moscas en la atmósfera del mundo que es un basural. Dos perros sarnosos, como bohemios o como esos borrachitos que piden pesetas, que han sido decentes y que han estado con uno en el colegio, husmean, roen, medran y se rascan, tratando de parodiar la vieja fábula: "Este era un sabio que un día..".

En medio de tan pintoresca miseria está la vaquilla, la gentil ternera de ayer, sin piel, con los ojos desorbitados y trágicos y las tripas al aire como si en un arranque de abnegación estoica quisiera ofrecer al mundo sus entrañas -bellos símbolo de la carne de vaca- o como Madame Butterfly, después de ponerle al chico las banderitas. La manada de gallinazos llega ¡tus-tus-tus! Uno se dirige por instinto a los ojos porque recuerda el cuento del gallinazo que cayó en la trampa orgánica que le preparó la mula cuando se hizo la muerta. Prefieren los gallinazos en los cuadrúpedos yacentes, las tripas, las cuales buscan el mismo interés y comen con la misma fruición que los negros de choncholi.

Ambiciosos, incultos y sin sentido moral, olvidan pronto que tan grande banquete se lo deben al gallinazo joven que les dio la noticia.

Riñen, se atumultan con el pueblo, en una jornada cívica hasta se produce escándalo, el fenómeno social. Tres viejos y fuertes gallinazos picotean a su gusto al joven gallinacito abnegado que los a traído. Pero ¡oh justicia divina! Hay un juez para todo. El Destino manda. Y el Destino, la justicia del gallinazo, es el palomilla.

Cuando están los gallinazos en lo mejor de su banquete, cuando aquello que era en el Camal academia serena, cónclave prudente, consejo circunspecto, república platoniana, se convierte en cuatro de febrero, cuando los gallinazos expulsan al joven pollo y se creen dueños del mundo, ¡zas! la gran pedrada del palomilla y la gran ala rota del gallinazo. Cobardes y medrosos los que gustaban y compartían el festín con el herido, abandonan el festín y gallinazo. No faltan dos o tres que, hambrientos aún desafían el peligro, pero una vez conseguida la piltrafa de la ternera muerta, fugan como si fueran hombres...

El infeliz herido cojitranqueado pretende huir. ¡Ah, la tragedia del pobre gallinazo! Ya sabe él si se deja coger la que le espera. Huye arrastrando su dolor y su ala rota cual nave con la vela quebrada por la tempestad. No grita, no implora. Él conoce a sus compañeros y se conoce a si mismo. Él, en la condición de los otros, tampoco volvería a prestar auxilio al herido, mientras estuviera presente el palomilla protervo. Se convence de que toda lamentación es vana, todo grito sin eco, toda piedad estéril y llorando su desgracia, azorado, sin finalidad política, se oculta en un barranco entre zapatos viejos y latas de kerosene Luz Brillante. Cuando el corazón en un puño y el alma en un hijo se cree oculto -y quizá si lo está- salta a un compadre gallinazo, canalla, vil, felón, y comienza a revolotear sobre el escondite para llamar la atención del palomilla que se da cuenta, porque para algo es zambo y para algo su padre a sido presidente del club: conoce la traición. Entonces se oye la voz trágica, el grito de victoria del granuja que levantando al gallinazo por el pescuezo, como un trofeo, exclama:

-Ya cayó uno, Eleuterio. ¡Ya cayó uno!...

Y le atiza un patada.

Los otros compañeros no han echo sino ponerse a fojas, humanamente. Analizando la cuestión en el terreno positivista, los otros tienen razón. Cada Cristo que cargue con su cruz, dicen ellos.

Así esperan que el palomilla se marche con su víctima y tornan a los postres. Ni un comentario, ni una lamentación sobre el amigo herido, preso o quizá muerto por la precocidad criminal del palomilla. Como todos son cómplices de tan filosófica cobardía, acuerdan callarse...